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Xaltocan


Historia

Las investigaciones arqueológicas de la Doctora Elizabeth M. Brumfiel refieren que “Xaltocan era una isla baja que se eleva entre 5 y 6 m por arriba del lecho del lago en el norte de la cuenca de México. Tiene forma ovalada con una longitud de este a oeste de 800 m y una anchura de norte a sur de 400m,” por lo que se infiere que las condiciones naturales propiciaban que la isla de Xaltocan (“xalli-arena, tocan-araña) fuese una fortaleza natural para quienes habitaban en ella; Bernal Díaz del Castillo, cronista de la destrucción del mundo prehispánico por Hernán Cortes, refiere en su obra “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España” que el islote de Xaltocan era unido con la orilla oeste mediante una calzada. Los recursos naturales generaron condiciones favorables para el florecimiento de los asentamientos humanos que en interrelación con condiciones sociopolíticas y etnoculturales permitieron el surgimiento del Gran Señorío de Xaltocan en el siglo XIII d. C...

Una vez divido el territorio del Anáhuac por el jefe militar Xolotl, el imperio se manifestó de manera tripartita como lo dice el Códice Vaticano-Ríos “Culhuacan, Tenayuca y Xaltocan eran los poderes dominantes en México antes de los aztecas”. Ixtlilxochitl refiere a Xaltocan como el lugar de reinado de los otomíes. Miguel León Portilla en su obra intitulada “Aztecas-Mexicas”, señala que “una rama de los chichimecas, conocida como los oto-mazahuas, fijó su residencia al norte, en Xaltocan”. Por lo que Xaltocan se convierte aproximadamente en el año 1208 d. C. (ce técpatl - uno pedernal) en capital de la nación otomí. En el proceso de trasformación cultura, cuyo término fue la trasformación en civilizados de los que habían venido del norte; en todo momento fue determinante la influencia de los descendientes de los toltecas dispersos en el Valle, quienes les enseñaron arte ciencia, metalurgia, arquitectura y teología. Aunando a lo anterior el valor, la destreza y la casta guerrera de los otomíes hicieron florecer al gran pueblo militar de Xaltocan, quienes eran temidos en el Anáhuac.

Con las nupcias celebradas entre la infanta Cihuaxóchitl y el príncipe Chiconcuauhtli (chicome-siete, cuauhtli-águila) descendiente de la nobilísima familia citin, se gesta la casa real de los Señores de Xaltocan y con ello el florecimiento de la nación otomí. En la segunda lámina del Códice Xólotl en el ángulo inferior de la izquierda esta el Señorío de Xaltocan que fue dado a Chiconcuauhtli, el hecho de que este jefe militar poblara esta región del Valle nos indica que era jefe máximo de los otomíes y guardián de la frontera norte del poderío del Señor Xólotl. Existen referencias documentales sobre que esta región previamente del arribo del pueblo chichimeca, ya se encontraba habitada por familias otomíes.

El Señor Chiconcuauhtli y su linaje.

El Señor Chiconcuauhtli y la princesa Cihuaxóchitl o Tzihuacxóchitl procrearon tres hijos: la primera se llamo Tzipacxóchitzin o Icpaxochitl (icpac-sobre xochitl-flores), que casó con Chalhiuhtotemotzin (chalchihuitl-piedra preciosa, tlanextli-resplandor), primer Señor de Chalco-Atenco; el segundo Macuilcoatl (macuilli-cinco, cohuatl-serpiente), que vinieron a ser primeros Señores y pobladores de la provincia de Metztitlan y la tercera hija (¿?) quien contrajo nupcias con Pantzontli (pantli-bandera, tzontli-pelo).

Del gran guerrero militar Chiconcuauhtli y Señor de Xaltocan nació la casa real del Señorío de Chalco-Atenco, de la unión conyugal de su hija Icpaxochitl y Chalhiuhtotemotzi nacieron dos hijos el primero y mas importante fue Amitzin (atl-agua, mitl-flecha), segundo Señor de Chalco-Atenco quien contrajo nupcias con Xiuhnenetzin (xihuitl-turquesa, nenetl-muñeca) quienes procrearon a Pochotl (pochotl-ceiba) tercer señor de Teyacac, Chalco-Atenco.

Los Señores de Xaltocan.

Chiconcuauhtli primer Señor de Xaltocan, asume el poder en el año 1208 d. C.. Ce (uno) Técpatl (pedernal) xiuhtlalpile (52 años). Gran estratega militar, condujo a su pueblo a la ciudad de Xaltocan, donde fundara la capital del señorío otomí, mediante las alianzas matrimoniales de su descendencia garantizo la penetración cultural de su pueblo al interior del valle de México; sus principal misión fuel el de constituir una nueva frontera cultural-político y militar.

Opantecuhtli o Paintzin segundo Señor de Xaltocan, inicia su reinado en el año 1260 d. C. Mactlacyei (trece) Calli (casa), nieto del Rey Xólotl, hijo del príncipe Nopaltzin y de la princesa tolteca Azcaxochitl.

El reinado de Opantecuhtli, se fortaleció mediante los lazos consanguíneos con los pueblos de Azcapotzalco (Lugar de los hormigueros) y Huexotla (lugar de sauces); los anales de Tlatelolco escritos en la lengua materna de los reyes mexicas, detallan las alianzas del Tlatoani Opantecuhtli. Por línea materna los señores de Azcapotzalco son descendientes del señorío de Xaltocan; Tezózomoc quinto rey de Azcapotzalco bisnieto de Opantecuhtli encabezo la confederación bélica contra Xaltocan en 1395.

En el año 1380 d. C. Macuilli (cinco) Técpatl (pedernal) muere Opantecuhtli, sucediéndole en el trono el señor de Meztitlan, Tzompantzin o Tzonpantli, convirtiéndose en ese momento en el Señor de Xaltocan “rey de los otomíes”.

Aproximadamente hacia 1387 d. C. reinaba en Acolhuacán, Techotlalla, hijo del Rey Quinatzin, “se le rebeló el Señor de Xaltocan que se nombraba Tzompan o Tzonpantli, y haciéndose cargo de que no tenia fuerzas bastantes para contrarrestar a su soberano, llamó en su auxilio a los de Otompan,

Meztitlan, Cuahuacán, Tecomic, Cuauhtitlan y Tepotzotlan. Noticioso el rey de su rebelión le convidó con su gracia con tal que depusiese las armas y se sometiese a su legítimo señor; pero Tzompan, fiado en la mucha gente que tenía de su parte, despreció con altanería la propuesta. Indignado el rey armó a su gente y llamó a los tepanecas, a los mexicanos y a otros pueblos de laguna, y con este golpe de tropas dio sobre los rebeldes. La guerra fue muy obstinada y no pudo concluirse en dos meses; pero quedando finalmente victorioso el ejército real, fueron castigados con el último suplicio Tzompan y los demás jefes de los lugares rebelados. En dicho Tzompan acabó la estirpe de los Señores de Xaltocan, descendientes del príncipe acolhúa Chiconcuauhtli, que casó con la segunda hija de Xólotl” . Aproximadamente en el año de “1395 d. C. Xaltocan es conquistado por el imperio Tepaneca dirigido por Azcapotzalco, asistido por Cuauhtitlan y Tenochtitlan” .

Fernando de Alva Ixtlilxóchitl argumenta en su Obra histórica de la “nación Chichimeca”, que el rey de Azcapotzalco, Tezózomoc conformó un alianza con sus dos hermanos Hepcoatzin y Acamapichtli señores de México, para declararle la guerra al Señor Tzompantecuhtli “rey de los otomíes, que tenía su corte en Xaltocan”, el triunfo de Tezózomoc sobre la nación otomí desencadenó la salida de los nobles, de los guerreros y de la corte imperial de Tzompantecuhtli, quienes marcharon a Meztitlan, límite de las antiguas tierras del Gran Señorío de Xaltocan . El Códice de Xólotl describe la irrupción bélica de Tezózomoc sobres las tierras de Xaltocan, una vez victorioso el Señor de Azcapotzalco nombra a un alcalde para la administración de Xaltocan, dividió los terrenos entre los mandatarios de Azcapotzalco y Texcoco, asimismo autorizó el asentamiento de otomíes del reino de los tepanecas y de la provincia de Cuahuacan sobre la superficie territorial de Xaltocan. De las notas históricas descritas por Clavijero e Ixtlilxóchitl podemos inferir el poderío que significaba “el Gran Señorío de Xaltocan”, la coalición de pueblos que se formó en torno a la guerra contra Xaltocan, nos deja claro el estatus militar que representaba la nación otomí, ambas descripciones históricas refieren la gloria que simbolizó para los vencedores el desmoronamiento del Señorío y de las múltiples alianzas que sucedieron al acontecimiento histórico.

Los anales de Cuauhtitlan refieren que “en el año chicome (siete) acatl (caña) cuando se desbarataron los Xaltocamecas. Mientras duró la guerra, que la anduvieron haciendo los chichimecas cuauhtitlaneses, y que cumplió cien años desde su principio, desde que fueron destruidos los mexicanos en Chapultepec”. En base a la tabla de años de Francisco Javier Clavijero denominada “años mexicanos” el año prehispánico chicome (siete) ácatl (caña) equivale al año 1395 d. C..., de ello que se derive como el año de la conquista de Xaltocan.

El manuscrito que conforma el Códice Chimalpopoca denominado “Anales de Cuauhtitlan” informa que la dispersión de los Xaltocamecas se concentró en dos lugares: el primero en Meztitlan y el segundo en Tlaxcallan. “Ume Técpatl ynic yaque xaltocameque motecato Tlaxcalla.-En el año 2 Técpatl (1416) los xaltocamecas fueron a asentarse en Tlaxcallan” .

La defensa heroica de Xaltocan por el Señor Tzonpantli contra la confederación bélica, conformada por el Señor de Azcapotzalco Tezózomoc en el año 1395 d. C... (Códice Xólotl).

El celebre Don Pablo Nazareo de Xaltocan, escribió cuatro cartas en latín a Felipe II para pedirle la devolución de las tierras que heredó de sus antepasados y de las cuales había sido privado con motivo de la irrupción bélica de los españoles, la tesis de Derecho que mantiene como principio de su petición al rey de España se basa en el principio “primero en tiempo, primero en derecho”, estableciendo en las cartas argumentos históricos que avalan su derecho primigenio sobre las tierras de los antiguos gobernantes de Xaltocan, para ello establece un listado de los gobernantes de su natal pueblo que suman ocho; el mas antiguo de los gobernantes esta ligado a la estirpe tolteca y al período pre-señorial, los cuatro subsecuentes al período del Gran Señorío de Xaltocan y los tres últimos al período de dominio del Imperio Azteca. En un método comparativo con otras fuentes históricas podemos inferir que durante el período Señorial gobernaron en Xaltocan los Siguientes Señores: el primer Señor Chiconcuauhtli (séptima águila), el segundo Señor Opantecuhtli o Hopanteuchtli (el camino de banderas o el señor en el camino), el tercer Señor Chalchiutlatonac (el que hace brillar las cosas como jade), el cuarto Señor Xiuitltemoc (año “mexica” que desciende), y el quinto y último Señor Tzonpantli (pelo de bandera); de esta lista el primero lo establece el códice Xólotl, Alva Ixtlilxóchitl y Clavijero, el segundo Ixtlilxóchitl, el códice Xólotl y Pablo Nazareo, el tercero y cuarto lo indica Pablo Nazareo y el quinto el códice Xólotl, Clavijero e Ixtlilxóchitl. Los dos Señores que se agregan de la lista de Pablo Nazareo complementan de manera lógica un período de 120 años que el códice Xólotl, Alva Ixtlilxóchitl y Francisco Javier Clavijero establecen como reinado de Opantecuhtli, la justificación que se esgrime de este hecho histórico, es primero: la importancia militar que significó el gobierno de Opantecuhtli; el segundo: las alianzas matrimoniales que entorno a este rey se celebraron; el tercero: el parentesco que tenia Opantecuhtli con Xólotl; el cuarto: la ausencia de hechos sobresalientes a estos dos Señores de Xaltocan. Las fuentes coinciden en algo en común, la importancia político-militar del Gran Señorío de Xaltocan, el establecimiento de una metrópoli “capital del pueblo otomí” en la ciudad de Xaltocan, las alianzas matrimoniales y el linaje real de los Señores de Xaltocan sobre otros pueblos de la cuenca del valle de México.

La Diosa Acpaxapo.

En el mundo prehispánico la actividad bélica estaba íntimamente relacionada con el aspecto religioso y político, “cuanto existía se hallaba integrado en un universo sagrado” , Miguel León Portilla lo sintetiza con las siguientes palabras: “La educación en el hogar y en las escuelas, el trabajo, el juego, la guerra, el acontecer entero, desde el nacimiento a la muerte, encontraban en lo religioso un sentido unitario”. Para la Nación Otomí, asentada en Xaltocan, su deidad estaba intrínsecamente relacionada con su cosmovisión de su universo. Poseedores de una deidad femenina denominada Acpaxapo, sui géneris de los Xaltocamecas. La referencia documental la hallamos en los Anales de Cuauhtitlan, “en cuanto había guerra, humanamente les hablaba a menudo a los Xaltocamecas su dios, que salía del agua y se les aparecía: se llama Acpaxapo; es una gran culebra; su rostro, de mujer; y su cabello enteramente igual al de las mujeres, así como el suave olor. Les anunciaba y decía lo que les había de acontecer: “si habían de hacer presa; si habían de morir y si habían de ser cogidos prisioneros”. También les decía cuándo y a qué tiempos iban a salir los chichimecas, para que con ellos toparan los Xaltocamecas”. Se le ofrendaban sacrificios y ofrendas en el lugar denominado Acpaxapocan.

Los reyes otomíes hicieron construir “muy suntuosos templos” a sus dioses como símbolo de su estatus como pueblo y nación otomí, cada rey amplió y mejoró las construcciones de sus antecesores con el fin de enaltecer a sus dioses. Códice Florentino

La diosa Acpaxapo, conforma el panteón de las divinidades del mundo precolombino y comparte con ellas la misma teogonía; la diosa madre Xaltocameca, paulatinamente fue adoptada por los pueblos del Valle de México como una deidad que complementaba el ritualismo de la guerra. Los Aztecas llamaron a Acpaxapo con el nombre de Cihuacóatl (Cihuah-mujer, Cóatl-serpiente) como los mayas llamaran a Quetzalcóatl con el nombre de Kukulkán, lo que cambia es el lenguaje del náhuatl al maya, en el caso de la “mujer serpiente” del otomí al náhuatl. Cihuacóatl es la diosa de la guerra, pero es también una advocación de la tierra como generadora divina; Fray Bernardino de Sahagún en su obra denominada Historia General de las Cosas de la Nueva España refiere a Cihuacóatl como una deidad principal de los Indígenas y cuyo nombre significa “mujer de la culebra”, quien por las noches voceaba y bramaba en el aire; esta deidad esta relacionada con uno de los ocho presagios funestos de la caída de Tenochtitlan: “Sexto presagio funesto: muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba grandes gritos. - ¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y ha veces decía: - Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?”

La mujer del fin del tiempo está dibujada por los tlacuilome como la diosa Cihuacóatl, “Mujer serpiente”, tanto en el libro XII como en el VIII del Códice Florentino.

Durante el dominio Azteca relata Fray Bernardino de Sahagún que “los de Xaltocan tenían por dios a la Luna y le hacían particulares ofrendas y sacrificios” .


1. Elizabeth M. Brumfiel, La Producción local y el Poder en el Xaltocan Posclásico, INAH y University of Pittsburg, México, 2005, p.36.
2. Las fuentes documentales del linaje de Chiconcuauhtli, es el códice Xólotl y la obra histórica de Fernando Alva Ixtlilxóchitl.
3. Interpretación del glifo del Códice Xólotl, laminas III, IV y V, edición preparada por Charles E. Dibble 2ª edición, 2 V., UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, t. I, 1980. p.154.
4. Anales de Tlatelolco, paleografía y traducción por Rafael Tena, CONACULTA, México, 2004, p. 186.
5. Con el auxilio de la cronología Histórica de los Toltecas y Chichimecas realizada por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl conciliada con la fechación de Miguel León Portilla se provén los datos de los reinados de Xaltocan.